Si hay un animal esencialmente unido a los paisajes agroganaderos de Extremadura es el cerdo. Las ventajas que ofrece la dehesa y el resto de agroecosistemas de nuestro territorio han posibilitado que, incluso en el contexto tradicional, su cría y manejo estuvieran integrados tanto en sistemas orientados al autoconsumo como en explotaciones de tipo industrial. Como diría Marvin Harris, somos una cultura porcófila, y la matanza fue un ritual con una amplia dimensión de significado en nuestro contexto mediterráneo.

CALDERÓN TORRES, Carlos M.; IBARRA BARROSO, Cayetano; SÁNCHEZ EXPÓSITO, Ismael, El cerdo en Extremadura, Mérida, Junta de Extremadura, 2010.