El ciclo del engorde tradicional del cerdo en la dehesa necesitaba el despliegue de toda una suerte de estrategias para salvar la dura coyuntura estival mediterránea, en la cual coexisten el calor y la sequía. Un papel crucial jugaba una leguminosa como el altramuz, la cual proporcionaba al ganado su aporte de alimentación en este duro período, previo a la llegada de la montanera en otoño. Para ello, unas infraestructuras sencillas pero muy precisas trataban al altramuz o chocho con objeto de que sus compuestos tóxicos fueran eliminados y ser así aprovechables: son los cocederos de altramuces, estratégicos en las fincas en la dehesa previa a los años sesenta del siglo XX. Por sus valores excepcionales, el ubicado en la finca La Cabra en la localidad de Monesterio (Badajoz) fue declarado BIC (Bien de Interés Cultural).

AMAYA CORCHUELO, Santiago, Los chochos: De recurso de la dehesa a patrimonio cultural, Mérida, Junta de Extremadura, 2011.