Cruces y cruceros han conseguido ser un elemento cotidiano en el paisaje. Pero la abundante presencia que tuvieron en un sinnúmero de pueblos ha ido pareja a su destrucción. Así, la cantidad de ejemplares que llegó a existir fue mayor de la que es hoy en día, tal y como indica la toponimia urbana de tantos lugares donde existen calles llamadas «Calvario», «Cruces» o «Cruz», en las que no queda rastro de los elementos que les dieron nombre.

CASTAÑO FERNÁNDEZ, Agustín Javier, Cruceros y Viacrucis de piedra. Un patrimonio muy frágil, Mérida, Junta de Extremadura, 2019.