Si hay un guitarrista reconocido como el maestro ese es Miguel Vargas, que, aunque nació en Beja (Portugal), es emeritense de adopción. Aquí llegó a los 8 años de edad ya con su guitarra. Según cuenta, a los 7 años se hizo con una tabla y unas cuerdas de goma, su primer instrumento. Aquí aprendió con la familia de los Verdinos, unos gitanos que le enseñaron el compás con los bastones, aprendiendo a través de esos sonidos, palmas y cantes, a ir metiendo falsetas en la guitarra y haciéndolas a su manera particular y única de tocar la guitarra. Podemos afirmar que Miguel ha sido quien ha puesto música a los tangos y jaleos extremeños, es el patriarca y creador de los toques extremeños. Al margen de vorágines y alardes de técnica y más técnica, está la precisión y la musicalidad marcada por un pulgar prodigioso capaz de conjugar influencias, ritmos y compás con aires llenos de personalidad. Miguel Vargas, junto a su familia, está escribiendo su propia página en la historia del flamenco al crear un estilo, los jaleos; puro soniquetazo con sabor extremeño.